Por qué Gratix es gratis

#momentogratix:
Sergio le regaló a Alvaro una bicicleta para su hija Sol, ¿cuál de los 2 está más contento? ¿el que regala o el que recibe? ¡Regalar sienta muy bien! ¡Nos gusta lo gratis!

Cambiar hábitos es complicado

Cualquier cambio que merece la pena es difícil. La misión de Gratix, de cambiar el mundo mediante el consumo responsable, es ambiciosa, y como tal requiere persistencia para lograrlo.

Todos los que hemos intentado cambiar hábitos sabemos lo complicado que es, por muy buena voluntad e ilusión que se ponga inicialmente. Dicen que hay que hacer algo nuevo 21 veces para convertirlo en hábito. Por mucha que sea la motivación, hay que luchar inicialmente contra la inercia y “comodidad” de lo habitual, mayor aún frente a mecanismos tan arraigados como el consumismo.

Sin embargo, una vez superada esa resistencia inicial, el cambio puede sentar muy bien. Pero es complicado sin un detonante que nos ayude a arrancar.


Dar gratis nos hace libres

En un mundo en el que sobran cosas pero seguimos produciendo y consumiendo más, el cambio es necesario y urgente. Por eso al concebir Gratix pensamos en cómo acelerarlo. Qué puede ayudarnos a vencer el apego a lo material a la vez que facilitar algo tan bonito como compartir. Y nos dimos cuenta que hacía falta algo radical.

Así llegamos a la gratuidad como base de Gratix. No poner precio a las cosas facilita mucho el desprenderse de ellas, sin pararse en definir qué precio es el correcto o cuánto negociar. Pero el gratis también contiene una ingrediente secreto: aunque inicialmente cuesta más decidirse por regalar las cosas, una vez que lo hacemos nos sentimos mucho mejor. Disfrutamos de la experiencia pero también sentimos el orgullo de liderar con el ejemplo. Y esa propia satisfacción nos motiva a hacerlo de nuevo.

Esta gratuidad es muy complementaria con un estilo de vida minimalista y generoso. A nuestros propósitos de vivir con menos, al darle un buen uso a las cosas que ya no usamos. Pensemos por ejemplo en métodos como el de Marie Kondo: darle una segunda vida a las cosas haciendo feliz a alguien puede duplicar el “spark joy”.


¿Y por qué voy a regalar algo cuando puedo venderlo?

Al descubrir Gratix, algunos nuevos usuarios nos hacen esta pregunta. ¿Qué hemos aprendido juntos?

Frente a la venta, regalar facilita el liberarse de cosas de forma rápida, ahorrando el esfuerzo de definir y negociar precios. Vender bien es laborioso y requiere tiempo y especialización.

Regalar también permite libertad absoluta para decidir a quién se regala y por qué. ¡En Gratix tú decides a quién regalas!. Con ayuda de la información que te proporciona la app para decidir: Tú decides si eliges a un amigo (o al amigo de tu amigo), a un vecino cercano o a alguien que en su perfil demuestra generosidad o cuenta una historia que te conmueve. Y esa decisión puede ser muy distinta si regalas un colchón que ahora te estorba, del que quieres prescindir rápidamente, o un objeto de especial valor material o personal, cuyo destino quieres elegir bien. En cualquier caso es tu decisión.

Pero además regalar sienta bien. Aquellos que han cumplido deseos de amigos o desconocidos han sentido algo especial gracias a Gratix. Regalar hace sentir bien, y muchas veces se siente mejor el que regala que el que recibe. En un mundo en el que necesitamos menos cosas y más buenas experiencias, eso tiene un especial valor. Genera el impulso especial del orgullo de actuar de forma responsable y liderar. De la misma forma que reciclar, hacer voluntariado o echar una mano a un desconocido cuando lo necesita.


Lo mejor de la vida es gratis

Dice el dicho que “el dinero no da la felicidad”. Aunque indiscutiblemente ayuda a resolver necesidades y hay cosas que por su valor material parecen resistirse a la idea de regalarlas pudiendo ponerlas en venta, (casi) todo lo bueno de la vida es gratis. Lo que nos hace felices son las experiencias, no las cosas.

Gratix facilita participar en una “cadena de favores” en la que, si yo regalo algo hoy, me regalarán a mí cuando lo necesite. En la que nuestro historial de generosidad nos ayuda a conseguir lo que necesitamos gracias a que somos generosos con los demás. Basada no en el dinero sino en la confianza. Por lo que incluso de forma egoísta, regalar puede ser más rentable a largo plazo… lo que hoy damos de forma desinteresada puede llegar de vuelta cuando más lo necesitemos.


¿Empezamos?

La gratuidad es un acto liberador, pero es también un estilo de vida que no se centra en maximizar cada transacción sino en la generosidad entre todos para, con menos cosas, cambiar el mundo poco a poco. A la vez que nos sentimos mejor. Y dejar que el karma haga el resto. Por eso Gratix es gratis.


Empieza a sentirte más libre descargando Gratix para Android o iPhone. ¿A qué esperas? Y recuerda en perseverar al principio (al menos hasta 21 veces).

¿Por qué vender algo cuando puedes darlo gratis?
¿Preparado para tu #momentogratix?