Educar en el consumo responsable

¡Otro consumo es posible! Empezar desde la educación responsable es clave
¡Otro consumo es posible! Empezar desde la educación responsable es clave
Photo by Jomjakkapat Parrueng on Unsplash

Educación y consumo

La educación es probablemente lo más importante que podemos dejar a nuestros hijos. La educación es determinante en el desarrollo de capacidades y en la formación de su propio sistema de valores y principios. En dicha educación no debe faltar una estrategia deliberada sobre qué tipo de personas queremos que sean, en lo que el consumo responsable juega un papel clave.    

El consumo es omnipresente en nuestra sociedad y una parte importante de nuestra vida.  Como tal, decidir qué queremos transmitir a nuestros hijos no puede ser fruto de la casualidad sino que debe responder a valores y ejemplos: ¿son más importantes las cosas o las experiencias? ¿debemos reflexionar sobre la cantidad y calidad de las cosas que pedimos o consumimos? ¿qué importancia le damos a reciclar, reducir y reutilizar?

Educar con el ejemplo

Pero educar es sobre todo dar ejemplo. Los hijos son grandes imitadores y leen que “somos lo que hacemos y no lo que decimos”. Por mucho que les contemos lo que pensamos, es el ejemplo de lo que hacemos del que aprenden.

Ello empieza con nuestros propios actos. Cómo tomamos decisiones y cómo controlamos nuestras acciones es más importante que lo que digamos: ¿compramos cuando necesitamos algo o nos dejamos llevar fácilmente por impulsos? ¿somos proporcionados o despilfarradores, en las compras, en el consumo de luz, agua o aire acondicionado…?  ¿usamos las cosas que compramos o nos cansamos rápidamente de ellas? ¿qué hacemos con lo que no usamos, nos dedicamos a almacenarlo o le damos una segunda vida, regalandolo o facilitando su reutilización?

Y sigue con cómo respondemos a sus peticiones y les enseñamos a distinguir necesidades de caprichos. En definitiva, ser capaces de decirles no, aunque nos cueste más. De esta forma les estaremos ayudando a acostumbrarse a aceptar el no como respuesta y sobreponerse a frustraciones en la vida. Les estaremos preparando para “el mundo real”, dándoles el entrenamiento para autorregularse y distinguir lo que realmente necesitan de los caprichos pasajeros, que les pueden satisfacer a muy corto plazo, pero en el fondo les alejan de las cosas más importantes de la vida. A valorar el esfuerzo y lo que cuestan las cosas. A diferenciar el consumo del despilfarro y valorar el ahorro.

Compras, regalos y usos responsables

Esta importancia de dar ejemplo se traduce en numerosos ejemplos. Ir de compras es un caso claro: ¿qué compramos? ¿por qué? Entender no sólo la necesidad de lo que compramos sino el uso que le damos luego, y si estamos reemplazando o acumulando crea distintas formas de ver el mundo.

De hecho, muchas veces somos nosotros, con nuestra propia conducta o al no poder moderar a los demás, los que creamos un entorno de consumismo y abundancia material innecesaria. El exceso de regalos es un claro ejemplo. Se ha creado una cultura de regalar en exceso, llevando a niños hiperregalados que pierden el sentido del esfuerzo y el premio y se frustran con facilidad. Una paradoja, ya que un regalo puede y debería ser algo mágico y especial.

En ese sentido, es importante compartir con ellos que cada acto de consumo es responsable: qué hay detrás de cada cosa, su historia y consecuencias. Entender cómo se ha fabricado, en qué condiciones, y qué impacto tiene su consumo sobre el medio ambiente, es una forma de hacerles entender que comprar es una decisión con consecuencias sobre el mundo que queremos construir.

Consumir tiene consecuencias

En definitiva, todo acto de consumo, seamos o no conscientes, nos puede hacer más solidarios o sostenibles, dependiendo de la forma en la que se ha producido aquello que consumimos, y del impacto medioambiental que se derive.

Si somos capaces de transmitir estos valores en la educación, nuestros hijos podrán interesarse por el origen y destino de las cosas, y entender que la mejor forma de respetar el planeta está en sus manos, con reglas sencillas: No consumiendo menos de lo que necesitan,  cuidando la cantidad, donde menos es más suele ser la regla de oro. Pero también cuidando la calidad, prefiriendo cosas con mejores calidades y formas de producción, en muchos casos susceptibles de disfrutar varias “vidas”.

Hasta la propia Marie Kondo se ha unido recientemente a esta preocupación por empezar los hábitos de consumo desde la educación con su próxima obra Kiki + Jax, un libro para niños que reflexiona sobre la importancia de valorar las relaciones personales por encima de las cosas.

Cómo se está usando Gratix para educar en el consumo responsable

Estos principios coinciden con los valores que inspiran Gratix y nuestra app es una gran herramienta para convertirlos en realidad. De hecho son nuestros propios usuarios los que todos los días nos enseñan cómo lo están haciendo.  

Una de nuestras mayores satisfacciones ha sido escuchar cómo Gratix está ayudando a padres y madres a enseñar a sus hijos la importancia de reutilizar y ser generosos. De preferir una bicicleta o patinete que está en buen estado para que disfrute una segunda vida a uno nuevo. De compartir los juguetes que ya no usan y están en buen estado con otros niños que los puedan disfrutar. De ser generosos y agradecidos y, una vez que se recibe un regalo, ser ellos los que regalan, acostumbrarse a que cuando entra un juguete sale otro, que acumular no es bueno.

Todas estas historias tienen en común un elemento: la satisfacción de padres y madres en poder dar ejemplo a sus hijos de otro modelo de consumo, más responsable, del que ellos pueden participar directamente y vivirlo en primera persona. Acudir directamente con sus hijos a recoger la bicicleta o el cuento que les regala un desconocido. O de ir a ver a los amigos que se lo regalan y aprovechar para pasar el día con ellos en lugar de ir de compras. O de ser ellos quienes entregan a otro niño la ropa o el juguete que ya no necesitan. Son experiencias que no se olvidan y desarrollan una sensibilidad especial y valores como la generosidad, solidaridad y respeto al medio ambiente.

¿Te podemos ayudar?

Nos encantaría conocer más historias y saber cómo podemos ayudarte a educar en el consumo responsable, sean fuera o dentro de Gratix. Estamos deseando escucharte.

Y si todavía no usas Gratix, piensa en hacerlo en familia y empieza con tus primeros regalos y deseos. Descárgate ya la app para Android o iPhone. Para tus hijos será sin duda una experiencia especial acompañarte a recoger o hacer regalos, divertida y educativa al mismo tiempo. Y les ayudará a crecer en responsabilidad.

Gratix ha ayudado a dar segunda vida a muchas cosas, y a su vez generar experiencias especiales que educan en valores y en el consumo responsable
Gratix ha ayudado a dar segunda vida a muchas cosas, y a su vez generar experiencias especiales que educan en valores y en el consumo responsable