Leer más libros de forma sostenible

Amar los libros y amar la lectura

Leer es fantástico, los libros te enriquecen como persona, te transportan a otros mundos, te hacen compañía e incluso te unen a otras personas. Por eso muchos amamos los libros. Pero, ¿qué es amar los libros para ti?; ¿eres bibliófilo o bibliómano?

Si eres un bibliófilo, lo que te encanta es leer. Si eres un bibliómano, lo que te gusta es tener libros y cuantos más mejor. Ser bibliófilo está muy bien.  También lo está ser bibliómano en dimensiones moderadas, ¡podemos llamarlo coleccionar libros! Pero si nos centramos en acumularlos nos perderemos lo mejor de los libros, además de producir efectos no sostenibles ni solidarios con el medio ambiente.

A todos nos gustan los libros pero lo importante es leerlos, no almacenarlos. No permitas que tu casa se convierta en un almacén. Foto por Glen Noble en Unsplash

Acumular libros no es leer

Si tienes demasiados libros, no te caben en los estantes y sabes que muchos no los vas a volver a leer, igual es el momento de reflexionar: ¿de qué sirve comprar un libro tras otro para dejarlos en una estantería acumulando polvo?

Cuando los libros dejan de cumplir la función por la que fueron creados empiezan a ser la causa de diferentes inconvenientes. El mayor de todos es el espacio que ocupan.

No acumules innecesariamente; los libros atraen, te eligen y, tras leerlos, siempre irán contigo, pero en espíritu: no hace falta que te acompañen físicamente. Puede que ya no los abras más para leerlos: lucirán bien en la estantería, apilados en la mesilla, en columnas en una esquina, pero al final te comen: despeja tu vida y despejarás tu mente.

Nos hemos acostumbrado a acumular libros por si algún día nos apetece volver a leerlos, pero llenar nuestra vida de cosas no parece una buena idea, como dice Marie Kondo.

Compartir libros es divertido y sostenible

Lo mejor de no apegarse a los libros, es que al compartirlos se comparte mucho más que una cosa: se comparte la historia y las sensaciones que le acompañan.

Si te ha encantado la historia de un libro, ¿por qué no compartir esta experiencia? ¿por qué no dejar a otras personas disfrutar de ese libro tanto como lo has hecho tú?

Al igual que tú vives diferentes experiencias, te conviertes en diferentes personas, viajas a distintos países (e incluso mundos) al leer un libro, si después lo compartes le estás dando una segunda vida en la que pueda transformar y hacer sentir a otras personas como lo ha hecho contigo.

Además, al compartir, combates el efecto negativo que tienen los libros sobre el medioambiente. ¿Por qué hay que fabricar e imprimir un libro cada vez que alguien quiere sentir su historia y sensaciones? ¿Por qué nos cuesta compartirlos?

Al compartir libros ponemos en práctica las 3R (reciclando, reduciendo y reutilizando) y damos a esos libros otras vidas, convirtiéndose así en libros de segunda mano, tercera e incluso cuarta.

Algunos libros ya van por su tercera vida en Gratix. Entra y compruébalo.

Leer más y mejor con Gratix

En Gratix nos encanta compartir cosas que no necesitamos y otros sí. Somos solidarios con los demás y con el medio ambiente; de esta forma queremos cambiar el mundo, empezando por el nuestro.

Si eres bibliófilo y lo que te gusta es leer, Gratix te va a encantar ya que te permite leer cientos de diferentes títulos, ejemplares, ediciones… formar parte de una cadena en la que regalas y aconsejas a otros y a la vez otros hacen lo mismo contigo. Mejorando la compra de libros de segunda mano, y de forma similar el book crossing o los clubs de libros, Gratix te permite compartir, pero te da superpoderes a la hora de seleccionar y elegir qué leer.

Desear y regalar libros

En vez de comprar un libro que te interesa, deséalo en Gratix. Es muy probable que haya alguien que lo tenga y ya no lo necesite, o que sienta cierto apego por él, pero si ve que alguien lo necesita se anime a regalarlo.

Y si lo que te interesa es descubrir nuevos libros, nuevas historias, ¡solo tienes que preguntar! Puedes hacer deseos como “libros para leer este verano” o “clásicos poco conocidos”, que no te dé vergüenza, todos los usuarios están en Gratix para compartir contigo.

Claro que para empezar una cadena, lo primero es dar ejemplo y regalar tú. Así otros usuarios verán que compartes y estarán más inclinados a regalarte. Un regalo es algo muy especial y sienta muy bien tanto al que recibe como al que regala, por lo que te sentará bien.

Eso sí, hay que cuidarlo con la atención que merece con una presentación adecuada: en el caso de los libros es importante facilitar que otros lo encuentren con un título y foto que los identifiquen fácilmente, y además tienes la oportunidad de comentar brevemente por qué o a quién lo recomiendas.

El mayor superpoder que te da Gratix es que te permite compartir tus deseos y regalos con tus amigos y con las personas con las compartes gustos e intereses. ¿Quién mejor para darle segunda vida al libro que quieres leer y guardaba en un estante? ¿o para compartir recomendaciones?

Tu biblioteca es el mundo. Y es gratis.

Ya no necesitas más estanterías ni baldas, Gratix es tu nueva biblioteca. El mundo es tu biblioteca ya que los libros de tus amigos y de los demás usuarios podrán vivir una segunda vida contigo si tú haces lo mismo con los tuyos. Y Gratix te ayuda a intercambiarlos.

Si quieres que el mundo sea tu biblioteca pero te cuesta empezar, no te preocupes. A todos nos cuesta desprendernos de libros. Para ayudarte, y enlazando con otras ferias que se acaban ahora, ¡en Gratix arrancamos la Feria del Libro Gratix! Una feria en la que convirtiendo nuestros libros en regalos podemos intercambiarlos por otros.

¿A qué esperas para estrenar tu biblioteca gratis? Es tan fácil como usar nuestra app y empezar a compartir tus regalos y deseos de libros. Si aún no tienes Gratix, no dudes en descargártela para Android o iPhone.

Educar en el consumo responsable

¡Otro consumo es posible! Empezar desde la educación responsable es clave
Photo by Jomjakkapat Parrueng on Unsplash

Educación y consumo

La educación es probablemente lo más importante que podemos dejar a nuestros hijos. La educación es determinante en el desarrollo de capacidades y en la formación de su propio sistema de valores y principios. En dicha educación no debe faltar una estrategia deliberada sobre qué tipo de personas queremos que sean, en lo que el consumo responsable juega un papel clave.    

El consumo es omnipresente en nuestra sociedad y una parte importante de nuestra vida.  Como tal, decidir qué queremos transmitir a nuestros hijos no puede ser fruto de la casualidad sino que debe responder a valores y ejemplos: ¿son más importantes las cosas o las experiencias? ¿debemos reflexionar sobre la cantidad y calidad de las cosas que pedimos o consumimos? ¿qué importancia le damos a reciclar, reducir y reutilizar?

Educar con el ejemplo

Pero educar es sobre todo dar ejemplo. Los hijos son grandes imitadores y leen que “somos lo que hacemos y no lo que decimos”. Por mucho que les contemos lo que pensamos, es el ejemplo de lo que hacemos del que aprenden.

Ello empieza con nuestros propios actos. Cómo tomamos decisiones y cómo controlamos nuestras acciones es más importante que lo que digamos: ¿compramos cuando necesitamos algo o nos dejamos llevar fácilmente por impulsos? ¿somos proporcionados o despilfarradores, en las compras, en el consumo de luz, agua o aire acondicionado…?  ¿usamos las cosas que compramos o nos cansamos rápidamente de ellas? ¿qué hacemos con lo que no usamos, nos dedicamos a almacenarlo o le damos una segunda vida, regalandolo o facilitando su reutilización?

Y sigue con cómo respondemos a sus peticiones y les enseñamos a distinguir necesidades de caprichos. En definitiva, ser capaces de decirles no, aunque nos cueste más. De esta forma les estaremos ayudando a acostumbrarse a aceptar el no como respuesta y sobreponerse a frustraciones en la vida. Les estaremos preparando para “el mundo real”, dándoles el entrenamiento para autorregularse y distinguir lo que realmente necesitan de los caprichos pasajeros, que les pueden satisfacer a muy corto plazo, pero en el fondo les alejan de las cosas más importantes de la vida. A valorar el esfuerzo y lo que cuestan las cosas. A diferenciar el consumo del despilfarro y valorar el ahorro.

Compras, regalos y usos responsables

Esta importancia de dar ejemplo se traduce en numerosos ejemplos. Ir de compras es un caso claro: ¿qué compramos? ¿por qué? Entender no sólo la necesidad de lo que compramos sino el uso que le damos luego, y si estamos reemplazando o acumulando crea distintas formas de ver el mundo.

De hecho, muchas veces somos nosotros, con nuestra propia conducta o al no poder moderar a los demás, los que creamos un entorno de consumismo y abundancia material innecesaria. El exceso de regalos es un claro ejemplo. Se ha creado una cultura de regalar en exceso, llevando a niños hiperregalados que pierden el sentido del esfuerzo y el premio y se frustran con facilidad. Una paradoja, ya que un regalo puede y debería ser algo mágico y especial.

En ese sentido, es importante compartir con ellos que cada acto de consumo es responsable: qué hay detrás de cada cosa, su historia y consecuencias. Entender cómo se ha fabricado, en qué condiciones, y qué impacto tiene su consumo sobre el medio ambiente, es una forma de hacerles entender que comprar es una decisión con consecuencias sobre el mundo que queremos construir.

Consumir tiene consecuencias

En definitiva, todo acto de consumo, seamos o no conscientes, nos puede hacer más solidarios o sostenibles, dependiendo de la forma en la que se ha producido aquello que consumimos, y del impacto medioambiental que se derive.

Si somos capaces de transmitir estos valores en la educación, nuestros hijos podrán interesarse por el origen y destino de las cosas, y entender que la mejor forma de respetar el planeta está en sus manos, con reglas sencillas: No consumiendo menos de lo que necesitan,  cuidando la cantidad, donde menos es más suele ser la regla de oro. Pero también cuidando la calidad, prefiriendo cosas con mejores calidades y formas de producción, en muchos casos susceptibles de disfrutar varias “vidas”.

Hasta la propia Marie Kondo se ha unido recientemente a esta preocupación por empezar los hábitos de consumo desde la educación con su próxima obra Kiki + Jax, un libro para niños que reflexiona sobre la importancia de valorar las relaciones personales por encima de las cosas.

Cómo se está usando Gratix para educar en el consumo responsable

Estos principios coinciden con los valores que inspiran Gratix y nuestra app es una gran herramienta para convertirlos en realidad. De hecho son nuestros propios usuarios los que todos los días nos enseñan cómo lo están haciendo.  

Una de nuestras mayores satisfacciones ha sido escuchar cómo Gratix está ayudando a padres y madres a enseñar a sus hijos la importancia de reutilizar y ser generosos. De preferir una bicicleta o patinete que está en buen estado para que disfrute una segunda vida a uno nuevo. De compartir los juguetes que ya no usan y están en buen estado con otros niños que los puedan disfrutar. De ser generosos y agradecidos y, una vez que se recibe un regalo, ser ellos los que regalan, acostumbrarse a que cuando entra un juguete sale otro, que acumular no es bueno.

Todas estas historias tienen en común un elemento: la satisfacción de padres y madres en poder dar ejemplo a sus hijos de otro modelo de consumo, más responsable, del que ellos pueden participar directamente y vivirlo en primera persona. Acudir directamente con sus hijos a recoger la bicicleta o el cuento que les regala un desconocido. O de ir a ver a los amigos que se lo regalan y aprovechar para pasar el día con ellos en lugar de ir de compras. O de ser ellos quienes entregan a otro niño la ropa o el juguete que ya no necesitan. Son experiencias que no se olvidan y desarrollan una sensibilidad especial y valores como la generosidad, solidaridad y respeto al medio ambiente.

¿Te podemos ayudar?

Nos encantaría conocer más historias y saber cómo podemos ayudarte a educar en el consumo responsable, sean fuera o dentro de Gratix. Estamos deseando escucharte.

Y si todavía no usas Gratix, piensa en hacerlo en familia y empieza con tus primeros regalos y deseos. Descárgate ya la app para Android o iPhone. Para tus hijos será sin duda una experiencia especial acompañarte a recoger o hacer regalos, divertida y educativa al mismo tiempo. Y les ayudará a crecer en responsabilidad.

Gratix ha ayudado a dar segunda vida a muchas cosas, y a su vez generar experiencias especiales que educan en valores y en el consumo responsable


Las 3R: Reciclar, Reducir y Reutilizar. Mejor aún al CompaRtir

Las 3R de Reciclar, Reducir y Reutilizar impulsan la economía circular
(imagen: Freepik)

Las 3R: siglas para lograr un mundo sostenible

Ayudar a conservar el medio ambiente es menos complicado de lo que se cree y lograr un mundo sostenible no es una tarea imposible si todos participamos. Las 3R como acrónimo nos facilitan recordar qué podemos hacer en nuestro día a día.

Reciclar, reducir y reutilizar es de vital trascendencia porque somos nosotros quienes generamos una enorme cantidad de residuos que nos perjudican a todos y dañan al planeta.

Ahorrar energía, luchar contra el cambio climático, usar menos materias primas, fabricar nuevos productos, crear puestos de trabajo y preservar el entorno en que vivimos y vivirán nuestros hijos. Todo esto es posible si reciclamos, reducimos y reutilizamos.

Y todo puede alcanzarse a través de una modificación en nuestros hábitos de consumo y nuestras acciones diarias, que pueden llevarnos a reciclar, reducir y reutilizar con la certeza de saber que estamos protegiendo el planeta en que vivimos.

El concepto de las 3R surge de una idea de la organización no gubernamental GreenPeace que aborda estas tres gestiones para reducir la progresión de residuos y favorecer la conservación del medio ambiente. La intención es lograr un cambio sostenible en las prácticas de consumo y centrar todos los esfuerzos en la reducción de desechos para afrontar decididamente uno de los más inminentes peligros ecológicos de la sociedad actual.

Reciclar, reducir y reutilizar no es una moda ni una consigna vacía. Es un enfoque que facilita que entre todos mejoremos el planeta. Y que podemos sacar mucho más partido si añadimos una «cuarta R» de CompaRtir: Más que una R adicional, supone elevarlas al cuadrado o al cubo, ya que el compartir multiplica las opciones de sostenibilidad. Gratix hace posible combinarlas con facilidad.

Reciclar (primera R de 3R)

Tratar los desechos con la finalidad de conseguir nuevos productos, salvaguardar materiales potencialmente beneficiosos y evitar de este modo el perjuicio medioambiental que implica su eliminación, la cual genera gases e infinidad de sustancias tóxicas. Eso es reciclar.

Aplicar esta práctica comienza en nuestro propio hogar con nuestros hábitos domésticos y va mucho más allá, hasta alcanzar múltiples normativas de orden internacional. Seleccionar y apartar los desechos que causamos en casa es el primer gran paso porque podemos hacer uso de los diversos contenedores para el depósito de vidrios, envases y desechos orgánicos, metales y plásticos o papel, cartón y sus derivados.

La mayoría de las ocasiones sólo depende de que dispongamos de cubos que nos permitan separar la basura y diferentes materiales de una forma ordenada. Afortunadamente, la separación de basuras a nivel doméstico ha ganado gran popularidad mediante distribución de material explicativo, campañas de concienciación, foros y talleres. Pero, además, con la debida adecuación de infraestructuras en espacios urbanos y rurales, se ha enfatizado la importancia de la participación de todos en esta fase fundamental del proceso.

En la medida en que todos conozcamos la importancia y trascendencia de reciclar, más nos motivaremos a hacerlo, porque no sólo se trata de aspectos tan vitales como el ahorro de recursos naturales, la eficiencia energética o el descenso de la contaminación. El reciclaje es al mismo tiempo un origen de prosperidad que puede generar empleo y que algunas naciones han convertido en una genuina ventaja económica. Cuando las personas llevan a cabo el reciclaje están realizando sanas prácticas eco-amigables que moderan el excesivo consumismo y, en consecuencia, ahorran dinero.

Entre las ventajas de reciclar destacan:

  • Consumo de energía. Al reciclar, el trabajo de sustracción, traslado y fabricación de nuevas materias primas disminuye considerablemente y esto comprende una reducción en el uso de energía.
  • Reducción del CO2 directo hacia la atmósfera. Cuando consumimos menos energía formamos menores cantidades de CO2 lo que reduce el efecto invernadero y contribuye en la lucha contra el cambio climático.
  • Contaminación del aire. Menores índices de CO2 significan menor contaminación del aire, lo que conlleva una mejor salud cardiovascular y respiratoria.
  • Materias primas. Una vez hemos reciclado el plástico, el papel o el vidrio, no se necesitan utilizar nuevas materias primas para fabricar más productos. Esto implica el ahorro de recursos naturales como los bosques que limpian el ambiente.
  • Nuevos productos. Muchos nuevos productos tienen su origen en el reciclaje.  Un forro polar puede haber salido de las botellas de plástico PET, un neumático se puede fabricar con latas de refresco y buena cantidad de cajas de zapatos vienen de los tetrabriks. A nivel más doméstico, cualquiera puede crear materiales basados en el reciclaje como los ecobricks.

Reducir (segunda R de 3R)

El consumo exagerado de bienes y de energía provoca un fuerte impacto en el medio ambiente y la mejor forma de evitar ese daño es reducir muchos de nuestros hábitos de derroche.

Debemos convertirnos en consumidores responsables y adquirir únicamente lo que realmente requerimos, prefiriendo aquellos productos que hayan sido elaborados en lugares cercanos para reducir el gasto energético de transporte.

Reducir el consumo energético está al alcance de todos: Es bien conocida la ventaja de utilizar bombillas y electrodomésticos de bajo consumo, no dejar aparatos o la calefacción encendida cuando no estemos en casa. Respecto al agua, reducir su consumo es primordial y una vía para hacerlo es usar aireadores en los grifos. Estos filtros hacen que el agua salga a presión al mezclarla con aire, lo que permite un ahorro de 50%.

Y la forma más sencilla de reducir efectos nocivos sobre el medio ambiente es reduciendo el consumo innecesario. Un buen ejemplo es moderar el uso de la calefacción o el aire acondicionado a temperaturas moderadas para cada época del año, utilizando ropa adecuada a cada estación en el interior del hogar. Pero también siendo responsables como compradores, no comprando más cosas de las que necesitamos y utilizando lo que ya tenemos mientras esté en buen estado. Seguir estos hábitos nos ayudará además a hacernos preguntas como por qué comprar otro par de zapatos cuando ya tenemos los que necesitamos o decidir comprar un artículo de mayor precio pero de mayor calidad, que podremos utilizar durante más tiempo y, en definitiva, saldrá más a cuenta.

Reutilizar (tercera R de 3R)

Debemos eliminar la costumbre de comprar, usar y tirar para darle prioridad a reutilizar. Esto es proporcionar una segunda vida a un producto determinado. Significa que antes de tirar a la basura un artículo, podrías plantearte ofrecerle una segunda oportunidad de ser útil.

Son muchos los objetos que consideramos inservibles y podrían tener un papel útil en el hogar: cajas, ropa, tarros de cristal. Todo merece una nueva oportunidad de ser reutilizado, muchas veces de maneras muy creativas.

Pero podemos ir mucho más allá de los artículos. Si hablamos de recursos naturales, hay que destacar que el agua que manejamos para lavar frutas o verduras o la que nos sobra después de beber, puede destinarse para el riego de las plantas o para limpieza.

A nivel más colectivo, con un simple tratamiento, las aguas de la bañera, de los desagües de lavadoras o de los fregaderos, pueden ser utilizadas para el riego de zonas verdes o en el uso de cisternas.

Reutilizar reduce la generación de basura de cada habitante, ofrece soluciones con materiales alternativos, no representa un coste y al mismo tiempo ofrece la opción de crear adornos, herramientas y hasta obras de arte. Nos ayuda a ver el mundo de forma diferente sin el pernicioso consumismo.

Reutilizar nos obliga a repensar si ciertamente nos interesa adquirir algún objeto y conformar nuevos hábitos de compra. Cajas de frutas que pueden convertirse en estanterías, neumáticos viejos que se convierten en columpios, ropa vieja que ahora sirve para limpieza, escombros que sirven para rellenar un camino… Reutilizar nos presenta infinitas posibilidades de caminos creativos y útiles.

CompaRtir con Gratix (3R al cubo)

Es por tanto mucho lo que podemos conseguir cada uno si incorporamos las 3R a nuestra filosofía de vida y práctica diaria. Pero es mucho más lo que podemos lograr si además compaRtimos y no nos limitamos a lo que cada uno puede conseguir de forma aislada. Añadir la filosofía Gratix de compartir facilitada por la app nos permite permite hablar de elevar las 3R al cubo.

Sin duda es a la hora de reutilizar donde Gratix abre un espectro de oportunidades mucho mayor: si bien la posible reutilización de objetos para otros fines que cada uno puede hacer es limitada, el uso por otros de cosas que ya no necesitamos abre posibilidades ilimitadas: el libro que no volveremos a leer, la cuna del niño que fue sustituida por otra de mayor tamaño, el vestido que ya no nos ponemos (que ha dejado de “emitir chispa de alegría”, que diría Marie Kondo)… los casos son innumerables. La mayor oportunidad para la reutilización viene del uso por otros y del dar una segunda vida (y tercera y cuarta, y tantas como aguante) a las cosas que siguen en buen estado y con valor para otros.

Y es precisamente por ese uso compartido que el impacto de usar Gratix es sustancial para reducir lo que consumimos: Si otros nos regalan lo que necesitamos, estamos reduciendo el consumo total que hacemos entre todos, incluso sin necesidad de privarnos de nuestras necesidades. Además, ello tiene un efecto indirecto: al saber que cuando necesitemos algo es probable que alguien lo comparta generosamente, sentiremos menor necesidad de acumular y comprar por impulso cosas que ahora no necesitamos, aunque nos parezcan buenas ofertas que no queremos dejar pasar. La propia gratuidad en la que se basa Gratix facilita la máxima reutilización entre todos.

Esta eficiencia de recursos que Gratix facilita juega de forma muy clara en un caso concreto: los regalos. Como sociedad nos gusta regalar y que nos hagan regalos, pero en muchos casos hacemos regalos no deseados que al final se acumulan sin uso. Usar Gratix no sólo facilita dar salida a dichos regalos no deseados y almacenados, sino que además nos permite formular deseos que otros consulten y de esa forma acierten, a la vez que ahorrarnos compras necesarias al haber mejorado dicho acierto.

En cambio, Gratix no se basa en el concepto de reciclaje tradicionalmente entendido como el tratamiento de los desechos para nuevos usos. Como app para compartir entre particulares, no es la mejor forma de facilitar estos procesos que corresponden a especialistas que suelen contar con instalaciones, procesos y canales dedicados. Sin embargo, sí hemos visto usuarios que comparten muebles o dispositivos electrónicos que pueden ser reparados o utilizadas sus piezas. En este caso recomendamos el incluir un hashtag en el nombre de cada regalo haciendo constar que sólo está reservado para quien quiera #reciclar.

¿Cambiamos el mundo con las 3R?

Por tanto, si quieres cambiar el mundo cuidando el planeta, las 3R lo facilitan al enfocar en Reciclar, Reducir y Reutilizar. Y Gratix te permite elevar tu impacto al cubo al sumar entre todos, invitar a tus amigos y permitirte seguir el avance de cuántas cosas reutilizas al regalarlas a otros o conseguirlas de segunda vida en lugar de comprarlas.

Puedes empezar a conseguirlo ya descargando Gratix para Android o iPhone. ¿A qué esperas?

Las bicicletas es un buen ejemplo de cómo compartir permite reutilizar múltiples veces y reducir el consumo colectivo innecesario
(Foto: Christin Hume en Unsplash)