Tu consumo puede cambiar el mundo

Tu consumo es tu voto

Si quieres cambiar el mundo, hay pocas armas tan directas y poderosas para conseguirlo como tu consumo. Tu acción como consumidor te permite, sin intermediarios, “votar” cada día por qué tipo de mundo quieres. 

Cuando a diario escuchamos noticias sobre temas que nos preocupan y no nos dejan indiferentes, como el cambio climático o la brecha social, nos planteamos qué hacer. ¿Cómo combatir esta emergencia climática? ¿Qué está en nuestro poder? ¿Podemos cambiar el mundo?

Tradicionalmente se ha identificado la acción política y social como la vía para lograr los cambios que importan. La sociedad democrática se basa en elegir nuestros representantes y que cumplan sus programas. 

Sin embargo, no se ha valorado lo suficiente nuestro poder como consumidores. Ejercerlo es más inmediato y puede incluso llegar a ser más poderoso. Al decidir qué productos compro o no compro, estoy apoyando con mis acciones cotidianas formas de vida y producción. En palabras de GreenPeace, consumir “es un acto tan político como votar: decides qué tipo de empresas quieres para el futuro de nuestro país, nuestra sociedad y nuestro planeta. Decides como quieres reinventar tu ciudad para un mejor consumo.”

El Día del Consumidor como recordatorio

La celebración del Día del Consumidor este 15 de Marzo es sin duda un buen recordatorio, no sólo de nuestros derechos como consumidores, sino también de nuestro poder para elegir. De buscar las opciones más alineadas con la producción y consumo responsables y otros ODS que aseguren el futuro que queremos.

Y aunque parezca que un consumidor tiene una capacidad de influencia limitada, si nos unimos todos y actuamos de acuerdo con nuestros valores desde ahora mismo, sin duda podremos acelerar el cambio hacia un modelo más sostenible y solidario. Recuerda: Cuando consumes estás decidiendo qué tipo de mundo quieres.

Nuestro poder como consumidores

Esta idea de que tu consumo es tu voto no es nueva: En 2008 unos jóvenes pioneros crearon Carrotmob. Utilizando el dicho de que la única forma de que un burro camine es o dándole con un palo en el lomo o con una zanahoria delante, Carrotmob aplicó la técnica de las zanahorias a diferentes empresas. En sus propias palabras, un “carrotmob” es lo contrario de un boicot (lo podríamos llamar un «boicot positivo» o “boicot de incentivos”). Es una campaña coordinada de compra en la que un grupo de gente se pone de acuerdo en desviar su consumo hacia la oferta de empresas que utilicen formas y medidas más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente, de forma que tanto las empresas como los consumidores salen ganando, al acelerar el desarrollo de negocios sostenibles.

Aunque Carrotmob como iniciativa no continúe, es un ejemplo de cómo tu consumo puede cambiar el mundo y marcar la diferencia en nuestra sociedad. De hecho, su objetivo cada vez está más presente, al crecer el número de consumidores que buscan marcas sostenibles y son conscientes del impacto de sus decisiones de compra.

Carrotmob fue pionera en promover boicots positivos usando nuestro poder como consumidores

Como dice el colectivo femenino de periodistas de investigación sobre consumo Carro de Combate, consumir es un acto político: Entender de dónde vienen los productos que consumimos y qué contienen los alimentos que compramos es el primer punto para empezar a ejercer este poder.

Consumo consciente

La periodista Brenda Chávez, integrante de dicho grupo, ha profundizado en el poder del consumo, analizando el impacto de nuestras decisiones como consumidores, y traduciendo parte de esos aprendizajes en sencillas reglas que nos ayuden a actuar conforme a nuestros valores en el día a día. Como comenta, nunca antes se identificó tanto la felicidad con el consumo, algo que repercute directamente en el planeta.

Ser conscientes de ello y empezar a racionalizar el por qué de nuestros actos, el por qué de nuestras compras, cuáles son nuestras verdaderas necesidades y cuáles son las necesidades que nos han sido creadas, es el primer paso para un consumo consciente, con cabeza. 

En su libro ‘Tu consumo puede cambiar el mundo’, Brenda analiza cómo nuestro consumo (en todo tipo de ámbitos) influye en nuestra sociedad y nuestro planeta, y cómo con cada acto de consumo emitimos un voto de confianza, apoyamos una forma de producción y activamos una cadena de abastecimiento, con la que beneficiamos a empresas que generan efectos sociales, medioambientales y económicos. “Millones de ciudadanos en todo el mundo pueden, si quieren, ayudar hoy a construir un planeta mejor para todos y generar un efecto mariposa de bienestar individual y global. La utopía está más cerca de lo que pensamos, y nuestro consumo tiene mucho que ver con todo ello.”

El complemento a esta investigación es ‘Al borde de un ataque de compras”, subtitulado como “73 claves para un consumo consciente”, que sintetiza sus conclusiones y aporta numerosos consejos prácticos. Seguir estos consejos, aplicando la regla de “un pequeño cambio al mes es suficiente”, es una forma fácil de empezar a ejercer nuestro poder como consumidores. 

Consumo informado

Tenemos, por tanto, un enorme poder como consumidores. Pero, ¿por dónde empezar? ¿cómo podemos lograr el impacto que perseguimos con nuestras decisiones?

Querer cambiar sin saber cómo hacerlo puede llevarnos a caer en lo que se ha venido en llamar “ecoagobio”, estado en el que no acabamos de adoptar cambios significativos, pero a la vez nos sentimos mal al tomar ciertas decisiones ya que sabemos las consecuencias que tienen. 

Necesitamos más información y certeza para tomar las decisiones con mayor grado de confianza. En ese sentido destacan enfoques como el de la Fundación Knowcosters, que “trabaja para resolver ese gap de información promoviendo un consumo transformador a través del consumo informado. Dando información relevante a los consumidores para que estos puedan decidir, con la misma libertad, pero sabiendo”.  Su fundador, Miguel Conde, también coincide que “el acto cívico más importante que puede hacer un ciudadano ya no sólo es el voto, sino también el consumo”.

Para cambiar el mundo a través del consumo, se ha marcado la misión de impulsar el consumo transformador a partir del consumo informado: sabiendo de dónde vienen y a dónde nos llevan los productos y servicios que consumimos, incrementando nuestro nivel de información veraz a la hora de tomar una decisión de compra y generando herramientas que informen al consumidor en un momento próximo a la compra.

Entre dichas herramientas destaca “el triple marcaje”, una propuesta para que las marcas informen al consumidor no sólo del PVP de sus productos, sino también de su coste para el estado del bienestar y para el planeta. 

Ejemplo de propuesta de «triple marcaje» de la Fundación Knowcosters

Este es el tipo de ayudas que necesitamos para elegir opciones de consumo conociendo sus efectos: saber cómo se han producido las cosas, en qué condiciones y con qué materiales, cuál es su impacto medioambiental, qué durabilidad y obsolescencia programada tienen… De forma que podamos respaldar el modelo de producción acorde con nuestros valores.

Economía circular y reutilización: Empezar dónde el impacto es mayor

Sobre esta misma base creamos Gratix: Con el objetivo de cambiar el mundo de forma sostenible y solidaria, y sobre la base de que cambiar el mundo está en nuestras manos, ya que nuestras acciones cotidianas nos pueden llevar muy lejos, y si nos unimos podemos ser imparables.

Por ello Gratix facilita el acto de consumo con el que podemos lograr un mayor impacto inmediato: la reutilización gratuita. Como primera opción cuando necesitemos algo, pidiendo o formulando un deseo antes de comprarlo.  Y como acto de solidaridad con los demás y con el planeta, regalando las cosas que ya no usamos y están en buen estado. 

De hecho, la economía circular es la primera alternativa a tener en cuenta para ejercitar nuestro poder como consumidores para cambiar el mundo. Antes de comprar algo, empieza con las 3R de Reciclar, Reutilizar y Reducir. No hay consumo más ecológico que reutilizar lo que todavía está en buen estado, y así reducir entre todos el número de cosas que consumimos y los residuos que generan. Como dice Orsola de Castro, «la prenda más sostenible es la que ya está en tu armario».

Además, el ser considerado con cuánto consumimos y cómo lo hacemos desencadena un círculo virtuoso que afecta a todo nuestro comportamiento como consumidores: consumiendo menos, y siendo mucho más responsables y conscientes del impacto de las cosas que consumimos. Pasando de las compras por impulso y precio, a primar la necesidad y el valor.

¿Listo para cambiar el mundo con tu consumo?

Dada la situación de emergencia climática, no hay tiempo que perder. Gratix te facilita empezar ese cambio desde hoy. Únete y se parte de un movimiento decidido a hacer valer el poder de nuestro consumo.  

Empieza regalando lo que no necesitas y reutilizando cuando sea posible, y sé consciente con el resto de tus actos como consumidor, todos los días un poco más. Como dice Brenda Chavez, “si no vives como piensas, acabas pensando como vives”.  

Y si aún no te has descargado la app de Gratix, te está esperando en tu tienda de aplicaciones para tu Iphone o Android. No necesitas más para ponerte en marcha.

Cambiando tu mundo cambias el mundo. Puedes hacerlo ejercitando tu poder como consumidor todos los días